
Desde
el mismo momento en que se hace la reunión de arranque
o inicio de un proyecto, se inicia una reñida competencia
entre el cumplimiento y satisfacción de los requisitos,
y las expectativas reales del cliente. Estas últimas
son, al juicio de muchos expertos, el verdadero punto de atención
que debe tenerse en cuenta a lo largo del ciclo de vida del
proyecto. El que un ser humano interprete apropiadamente las
expectativa de otro ser humano, ya de por sí no es
una tarea fácil. Podría considerarse un verdadero
arte.
La mejor forma de garantizar el cumplimiento de las expectativas
es través de mecanismos de control que permitan compartir
y mostrar la mayor cantidad de información, así
como el compromiso efectivo de las partes de revisar en profundidad
la información suministrada, y tomar las acciones inmediatas
que permitan prevenir las posibles eventualidades. Indicadores
de avance físico y financiero, matrices de seguimiento
a riesgos, seguimiento efectivo a acciones establecidas en
reuniones son, entre otros, instrumentos que permiten hacer
control. Sin embargo, no todo es cuestión de control
y seguimiento. Todo esto debe estar seguido por la acción.
Es aquí, donde la actitud ante las situaciones se convierte
en la clave del éxito.
Una de las situaciones que se observan con mayor claridad,
ante el análisis adecuado de los resultados que arrojan
los instrumentos anteriormente mencionados, es la desviación
que se produce entre las expectativas del cliente y el trabajo
realizado. En su esencia más simple esta desviación
pudiese significar la necesidad de hacer una re-planificación
del proyecto o un cambio de alcance. Cuando esto se plantea,
se da inicio a una pequeña guerra de intereses donde
cada contendiente tratará de vencer.
Una Re-planificación podría significar la declaración
formal de una desviación importante en el avance físico
del proyecto. Un Cambio de alcance significa exactamente lo
mismo, pero son otras las causas. Estas causas justifican
el ajuste equivalente en el presupuesto del proyecto. Como
se puede inferir, el Gerente de un Proyecto siempre tratará
de lograr un Cambio de Alcance, y el Cliente por su parte
tratará de lograr una Re-planificación. Pero
el corolario de todo este planteamiento es que solo una persona
pierde en ambas situaciones: El Cliente.
Las empresas excelentes mantienen una constante obsesión
por satisfacer las necesidades del cliente, esta actitud conduce
a la toma de decisiones complejas, difíciles y hasta
descabelladas en el corto plazo. Sin embargo, este atrevimiento
permite ganarse la confianza del cliente, pudiendo cultivar
la semilla para una relación ganar-ganar en el mediano
y largo plazo.
¿Cambio de Alcance o Re-planificación?, ¿Que
importa?, al final del día tenemos que recordar aquella
vieja máxima:
Las empresas de servicio tenemos un jefe llamado cliente,
que puede decidir despedirnos a todos con la simple decisión
de ir a comprar en otro lugar.